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VOL.17 Nº2, ABRIL/JUNI0 2006

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Hipermetilación génica como marcador de agresividad biológica en tumores malignos del Sistema Nervioso

INTRODUCCIÓN

De acuerdo a los datos recientemente aportados por la Biología Molecular, el desarrollo tumoral desde una célula normal diferenciada, hasta la aparición de un tumor de alto grado de malignidad, implica la acumulación secuencial de alteraciones a nivel del material genético, es decir a nivel del ADN (1). Dichos cambios genéticos afectan preferentemente a tres tipos de genes, con funciones claramente involucradas en desarrollo neoplásico: oncogenes, genes supresores de tumor y genes de reparación.

Actualmente se acepta que la desestabilización de un número relativamente pequeño de genes bastaría para canalizar esa progresión tumoral hacia formas agresivas (2). No obstante, dado que la fisiopatología molecular implica una intrincada red de correlaciones bioquímicas, la alteración primaria de unos pocos genes implicaría, en última instancia, la alteración en cascada de un elevado número de funciones biológicas, todas ellas dictadas, en primera instancia, por genes específicos.

Desde el punto de vista funcional existirían, por tanto, varios niveles de afectación de un mismo teórico gen (3), todos ellos conducentes a una deficiente funcionalidad:

  • alteraciones a nivel de ADN: cambios de secuencia y estructura.
  • alteraciones a nivel de expresión génica; fundamentalmente afectando a ARN, y más recientemente se acepta que los cambios epigenéticos participarían también a este nivel de control genético.
  • alteraciones funcionales de los productos proteicos: polimorfismos bioquímicos, etc, en ocasiones estrechamente imbricados a polimorfismos de secuencia de ADN.

Los tumores del Sistema Nervioso incluyen un grupo heterogéneo de neoplasias con una incidencia media de 11 –12 por 100.000 habitantes y año (4). Dichas neoplasias se originan a partir de diversos tejidos e incluyen desde tumores altamente agresivos como los gliomas, hasta formas de bajo grado de malignidad como meningiomas o schwanomas (5). La patogénesis de los grupos mas importantes de tumores neurogénicos (gliomas y meningiomas) ilustra los patrones de evolución en etapas desde formas de bajo grado de malignidad hasta tumores altamente agresivos (5).

La caracterización molecular de los gliomas astrocíticos ha permitido diferenciar dos vías de progresión para la génesis de glioblastomas: primario, caracterizado por amplificación de EGFR, y secundario con LOH 17p e inactivación de TP53, con inactivación de otros genes supresores de tumor como p16INK4a, p14ARF, PTEN, RB1, etc. El patrón de evolución molecular de oligodendrogliomas ha mostrado inequívocas variaciones distintivas, que implicaría la acumulación conjunta de deleciones en el ámbito de las regiones genómicas 1p y 19q junto con sobre-expresiónes de determinados genes como EGFR (5).

Además de los mecanismos estrictamente genéticos, existen numerosos estudios que sugieren que un mecanismo alternativo frecuentemente involucrado en el silenciamiento de dichos genes reside en las alteraciones epigenéticas, que afectan a cromatina y ADN. Las alteraciones epigenéticas serían aquellas que producen cambios en la expresión génica sin afectar a la secuencia de los mismos. Además son alteraciones estables transmisibles de una célula a sus células hijas (6).

Uno de los mecanismos epigenéticos de inactivación génica consiste en la metilación aberrante de la citosina presente en sitios CpG de las islas CpG de las regiones 5’ correspondientes a los promotores génicos. Las islas CpG son regiones de entre 0,5 y 2.0Kb ricas en dinucleótidos CpG, presentes en las regiones reguladoras (5’) de aproximadamente la mitad de los genes humanos identificados (7).

En el estado hipometilado de las islas CpG, los factores de transcripción y las polimerasas pueden identificar las señales de inicio de transcripción génica. Por el contrario, la hipermetilación de las islas CpG impediría dicho proceso, inhibiendo la unión de dichos factores de transcripción, facilitando la unión de represores transcripcionales o bien induciendo cambios estructurales de la cromatina que impediría dicho proceso (8).

Los estudios recientes han permitido identificar un gran número de estos genes susceptibles de silenciamiento a través de metilación aberrante, genes que juegan funciones claves en el desarrollo tumoral, que incluyen genes controladores del ciclo celular (p16INK4a, RB1), reparación de ADN (MGMT), angiogénesis (THBS1), detoxificantes (GSTP1), controladores de apoptosis (DAP-Kinasa, Caspasa 8), etc.

Estudios incipientes proponen que subsets específicos de islas CpG (de genes relacionados con cáncer) podrían asociarse de forma específica a cada tipo de tumor (9-11).

Según esto, los estudios epigenéticos inciden en dos aspectos fundamentales:

  1. Identificación de genes aislados susceptibles de silenciamiento, vía epigenética.
  2. Identificación de un espectro de genes hipermetilados que caracterizarían a cada subtipo histológico de tumor, o incluso asociado a distintos grados de malignidad en un tipo histológico concreto.

Sobre la base de estos antecedentes hemos dirigido nuestros estudios de metilación a tumores neurogénicos de alto grado de malignidad analizando genes potencialmente relevantes para su origen y progresión.

MATERIAL Y MÉTODOS

Se estudiaron 271 muestras de distintos tipos histológicos de tumores del Sistema Nervioso, que incluyen 198 gliomas (66 astrocitomas; 53 glioblastomas; 46 tumores con componente oligodendroglial; 33 ependimomas), 44 neuroblastomas, 11 meduloblastomas y 18 metástasis en cerebro. Las lesiones metastásicas procedían de melanoma maligno (3 casos), carcinomas de pulmón (6 casos), carcinoma de mama (3 casos), carcinoma de ovario ( 2 casos), carcinoma de colon, riñón, vejiga y carcinoma indiferenciado (una muestra en cada uno de ellos). También se han analizado, como controles, cinco muestras de tejido no tumoral procedentes de cerebro, cerebelo y cápsula suprarrenal, todas ellas obtenidas por autopsia.

El estudio de metilación aberrante se ha centrado en 11 genes que incluyen: MGMT, GSTP1, DAPKinasa, Caspasa 8, p14ARF, THBS1, TIMP-3, p73, p16INK4a, RB1 y TP53.

La metodología empleada fue la PCR específica de metilación (MSP) tras tratamiento del ADN con bisulfito, que permite diferenciar la presencia de alelos metilados y no metilados de los promotores génicos en estudio. La modificación del ADN genómico con bisulfito se realizó de acuerdo a la técnica descrita por Herman y cols (12). Según este procedimiento, el ADN genómico (2ug) se desnaturaliza con 2mol/L NaOH (37°C durante 10 min), seguida de una incubación con 3mol/L en presencia de Bisulfito sódico (pH 5.0) a 55-56ºC, durante 16 horas. Posteriormente el ADN se purifica utilizando el kit «DNA clean-up» siguiendo el protocolo sugerido por el fabricante (Promega, Madison, WI). Tras precipitación, el ADN es resuspendido en agua destilada. Las secuencias específicas de los cebadores utilizados para los alelos metilados y no metilados de cada gen fueron descritas previamente (13). Las PCR se realizaron de forma independiente para los alelos metilados y no metilados en condiciones variables para las temperaturas de anillamiento (55-66ºC). Los productos de reacción fueron analizados tras electroforesis en geles de poliacrilamida (6%) o de agarosa (2-3%). Como control positivo de metilación se utilizó ADN (de linfocitos de sangre periférica de voluntarios sanos) tratado con el enzima metiltransferasa SssI. La identidad de los productos de PCR se verificó tras purificación y secuenciación de los fragmentos específicos.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Metilación aberrante de promotores génicos en gliomas

Como se muestra en la Tabla I, las tasas de metilación de cada gen oscilaron entre 0% (p14ARF en glioblastoma secundario) y hasta 70% (MGMT en astrocitoma anaplásico y glioblastoma secundario). Sin embargo, el significado biológico de cada aberración no es idéntico.

Así, MGMT codifica para una proteína reparadora de ADN que remueve los grupos alquilo de la posición O6 de la guanina (14). El aspecto más importante de esta aberración epigenética en gliomas astrocíticos reside en que aparece como marcador identificativo de gliomas sensibles a quimioterapia (15). Por otra parte, la hipermetilación de MGMT ha sido propuesta como un factor de predisposición asociado a la adquisición de mutaciones en TP53, gen que como se especificó más arriba desempeña un papel clave en la génesis de astrocitomas de grado II y posterior progresión hacia astrocitomas anaplásicos de grado III o glioblastomas secundarios (16,17).

Las tasas de metilación de MGMT en oligodendrogliomas (Tabla I) fueron también elevadas (alrededor del 80%), si bien las posibles implicaciones en relación a su posible valor como marcador de sensibilidad a quimioterapia y predisposición a mutaciones en TP53 requieren estudios adicionales. En el primer supuesto, existe otro marcador de quimiosensibilidad en este tumor, como es la deleción en 1p (18). Como demuestran nuestros estudios previos, ambas alteraciones (deleción 1p y metilación de MGMT) se superponen con frecuencia en más del 50% de los tumores, siendo por tanto difícil discernir si la capacidad de identificar oligodendrogliomas quimiosensibles reside en una u otra alteración (19). Por otra parte, la escasa tasa de mutación de TP53 en oligodendrogliomas sugiere que la inactivación de MGMT se asocie a la acumulación de mutaciones en otros genes, como por ejemplo ocurre con K-ras en carcinomas colorectales (20).

Los genes involucrados en el control del ciclo celular (RB1, p14ARF, p16INK4a) presentaron valores muy dispares de metilación en los distintos subtipos histológicos de gliomas agresivos (Tabla I). Debido a este hecho, y a su especial vinculación con el desarrollo de gliomas a través de alteraciones genéticas, se efectuó el estudio epigenético en una serie amplia, que incluye 198 muestras de glioma. Un total de 106 de las 198 muestras (54%) presentaron metilación aberrante en al menos uno de los tres genes en estudio. Como se muestra en las Tablas II y III, las frecuencias de alteración de cada gen fueron 13%, 21% y 37% para RB1, p14ARF, p16INK4a respectivamente. El promotor de RB1 aparece preferentemente hipermetilado en tumores astrocíticos, oscilando desde 13% en formas anaplásicas hasta 40% en los glioblastomas secundarios. En el otro extremo del espectro están los gliomas no astrocíticos que acumulan tasas de 0-4% de metilación de RB1.

El patrón de metilación de p14ARF fue significativamente diferente, ya que este gen mostró las mayores tasas de metilación aberrante en tumores no astrocíticos: 46-50% en oligodendrogliomas de grado II y anaplásicos, y alrededor de 30% en ependimomas de grado II y III. Las tasas de metilación de este gen en los tumores astrocíticos no alcanzaron el 25% en ninguno de los distintos grados de malignidad. Por último la hipermetilación de p16INK4a fue identificada preferentemente en tumores astrocíticos, en los que superó el 35% en cada subtipo y grado de malignidad. Por el contrario, los oligodendrogliomas puros o ependimomas apenas alcanzaron el 25% de metilación para dicho gen.

TABLA I. Metilación de múltiples genes en tumores del Sistema Nervioso
Tipo Tumor MGMT GSTP1 DAPK p14 ARF THBS1 TIMP-3 p73 p16 INK4A RB1 TP53
GB Tot 58% (25/43) 35% (15/43) 35% (15/43) 14% (6/43) 51% (22/43) 21% (9/43) 12% (5/43) 49% (21/43) 21% (9/43) 2% (1/43)
GB 1º 54% (18/33) 30% (10/33) 36% (12/33) 18% (6/33) 58% (19/33) 21% (7/33) 9% (3/33) 45% (15/33) 15% (5/33) 3% (1/33)
GB 2º 70% (7/10) 50% (5/10) 30% (3/10) 0% (0/10) 30% (3/10) 20% (2/10) 20% (2/10) 60% (6/10) 40% (4/10) 0% (0/10)
AA 71% (15/21) 57% (12/21) 48% (10/21) 24% (5/21) 57% (12/21) 14% (3/21) 29% (6/21) 62% (13/21) 14% (3/21) 9% (2/21)
A 50% (12/24) 4% (1/24) 4% (1/24) 8% (2/24) 79% (19/24) 46% (11/24) 12% (3/24) 54% (13/24) 37% (9/24) 8% (2/24)
O 77% (17/22) 72% (16/22) 54% (12/22) 45% (10/22) 32% (7/22) 23% (5/22) 14% (3/22) 23% (5/22) 0% (0/22) 0% (0/22)
AO 84% (11/13) 69% (9/13) 84% (11/13) 54% (7/13) 61% (8/13) 38% (5/13) 38% (5/13) 8% (1/13) 0% (0/13) 0% (0/13)
OA 83% (5/6) 66% (4/6) 66% (4/6)) 17% (1/6) 17% (1/6) 0% (0/6) 33% (2/6) 50% (3/6) 17% (1/6) 0% (0/6)
O+ AO+ OA 80% (33/41) 70% (29/41) 66% (27/41) 44% (18/41) 39% (16/41) 24% (10/41) 24% (10/41) 22% (9/41) 3% (1/41) 0% (0/41)
E 28% (2/7) 28% (2/7) 57% (4/7) 28% (2/7) 0% (0/7) 28% (2/7) 14% (1/7) 0% (0/7) 14% (1/7) 0% (0/7)
MB* 18% (2/11) 18% (2/11) 36% (4/11) 45% (5/11) 27% (3/11) 9% (1/11) 18% (2/11) 64% (7/11) 9% (1/11) 9% (1/11)
NB* 27% (12/44) 0% (0/44) 14% (6/44) 14% (6/44) 64% (28/44) 30% (13/44) 25% (11/44) 14% (6/44) 18% (8/44) 0% (0/44)
MET 39% (7/18) 33% (6/18) 72% (13/18) ** 33% (6/18) 56% (10/18) 22% (4/18) 22% (4/18) 83% (15/18) 50% (9/18) 11% (2/11)

MSP mostró unicamente amplificados no metilados en los diez genes analizados en las muestras de tejido no tumoral.
GB: glioblastoma multiforme (WHO grado IV); AA: astrocitoma anaplásico (WHO grado III); A: astrocitoma (WHO grado II) O: Oligodendroglioma (WHO grado II); AO: Oligodendroglioma anaplásico (WHO grado III); OA: Oligo-astrocitomas; E: Ependimomas; MB: Meduloblastomas; NB: Neuroblastomas; MET: Tumores metastásicos en cerebro.
* En MB y NB también se analizó la metilación aberrante de Caspasa 8; Las frecuencias de metilación de este gen fueron 67% (16/24) y 14% (6/44), respectivamente.
** DAPK apareció hipermetilado en el ADN de sangre periférica de cinco casos de metástasis en cerebro, sugiriendo la presencia de células tumorales circulantes en dichos pacientes.

TABLA II. Frecuencias de metilación de genes controladores del ciclo celular en subgrupos histológicos de gliomas
Tipo Tumor RB1 (%) p14ARF (%) p16INK4A (%)
PA 3/16 (19) 1/16 (6) 7/16 (44)
A 9/26 (35) 4/26 (15) 15/26 (58)
AA 3/23 (13) 5/23 (22) 13/23 (57)
GB 2.º 4/10 (40) 0/10 (0) 6/10 (60)
GB 1.º 5/43 (12) 9/43 (21) 16/43 (37)
Total GB 9/53 (17) 9/53 (17) 22/53 (42)
GCA 0/1 (0) 0/1 (0) 0/1 (0)
O 0/24 (0) 11/24 (46) 6/24 (25)
AO 0/16 (0) 8/16 (50) 2/16 (12.5)
OA 1/6 (17) 1/6 (17) 3/6 (50)
E-I 0/2 (0) 0/2 (0) 0/2 (0)
E 1/24 (4) 2/6 (33) 6/24 (25)
AE 0/5 (0) 1/3 (33) 0/5 (0)
EB 0/2 (0) N.E.   0/2 (0)

PA: Astrocitoma Pilocitico; A: Astrocitoma grado II; AA: Astrocitoma Anaplásico; GB: Glioblastoma; GCA: Astrocitoma de células gigantes; O: Oligodendroglioma grado II; AO: Oligodendroglioma Anaplásico; OA: Oligo-astrocitoma; E-I: Ependimoma grado I; E: Ependimoma grado II; AE: Ependimoma Anaplásico; EB: Ependimoblastoma.
N.E.: no estudiado

Como se muestra en la Tabla III, otro aspecto fundamental estudiado fue la tasa de metilación aberrante conjunta de estos genes. Así RB1 apareció cometilado con p16INK4a en 7% (14/198) de casos, mientras que con p14ARF únicamente fue detectado en 1 tumor (1/198, 0.5%). Por otra parte, p14ARF y p16INK4a aparecieron conjuntamente hipermetilados en 15 muestras, lo que representa un 8% del total. Por último, tres tumores presentaron metilación aberrante de los tres genes, lo que supone una frecuencia del 1.5%.

Los genes p14ARF y p16INK4a están codificados por el mismo locus en 9p21, pero son transcritos y traducidos a proteínas a partir de RNAs procesados de forma diferente (21): los exones 1a , 2 y 3 corresponden a p16INK4a, mientras que los exones 1b, 2 y 3 lo serían para p14ARF. Esta última proteína se une a MDM2 para estabilizar TP53, mientras que p16INK4a controla el ciclo celular en la fase G1 inhibiendo la fosforilación de la proteína RB1 (22). Las altas tasas de metilación aberrante de estos genes halladas en nuestro estudio indican de forma inequívoca que el cambio epigenético es un mecanismo que participa en el silenciamiento de dichos genes en gliomas, complementando los mecanismos genéticos previamente identificados (deleción en homocigosis y mutaciones) en esta patología (5).

Las alteraciones de p14ARF (incluyendo su inactivación epigenética) se presentarían en glioblastomas secundarios. Si bien nuestra serie no incluye ningún caso en este supuesto, ello puede deberse al todavía pequeño número de tumores de este tipo en nuestro estudio, o al hecho de que la metilación aberrante predispondría a la deleción en homocigosis de dicho gen (a nivel de 9p21). En cualquier caso, y de acuerdo a los datos aportados por Nakaura y cols. (23), esta variación epigenética también se presentaría en astrocitomas anaplásicos (hasta un 22% en nuestra serie) representando un marcador de agresividad, tras comprobarse que aquellos astrocitomas que acumulan el silenciamiento de p14ARF evolucionan preferentemente a glioblastoma secundario. De forma similar, p16INK4a representaría un marcador de comportamiento más agresivo en el otro tumor glial principal: oligodendroglioma, ya que según Bortolotto y cols. (24) el silenciamiento de este gen o niveles significativamente reducidos de su expresión se asocian a periodos cortos de supervivencia de los pacientes.

Como ya hemos indicado la función del gen RB1 está estrechamente relacionada con p16INK4a en el control del ciclo celular (25). De nuevo nuestro estudio demostró variaciones de metilación en distintos tipos de gliomas. La diferencia principal, con implicaciones pronósticas o de determinación de la agresividad biológica, incide en la distinta tasa de metilación aberrante encontrada en glioblastomas primarios y secundarios; 12% frente a 40%, respectivamente. La pérdida de expresión de este gen aparece asociada a formas de alto grado de malignidad, no solamente en tumores gliales. Por tanto, la presencia de metilación aberrante de RB1 en un tumor como el astrocitoma anaplásico podría significar la predisposición de un subgrupo de estos astrocitomas a una severa agresividad con posterior evolución hacia formas de grado IV (glioblastoma secundario) (26,27). La presencia de dicha alteración en los tumores astrocíticos de menor grado de malignidad debe interpretarse con cautela. Probablemente el hallazgo en estos tumores implica hemimetilación, con retención de una copia intacta del gen que, en consecuencia, estaría expresándose en dichos gliomas astrocíticos de bajo grado (28). No obstante, la posterior acumulación de deleciones, mutaciones, etc. en el alelo retenido, o simplemente, los niveles disminuidos de expresión, (como consecuencia del silenciamiento de un alelo por metilación) contribuiría a un comportamiento biológico más agresivo de estos tumores astrocíticos de bajo grado de malignidad.

Meduloblastomas y neuroblastomas: Hipermetilación de Caspasa 8 como marcador epigenético de agresividad en tumores neuropediátricos.

El análisis de metilación en los tumores neuropediátricos, se dirigió inicialmente a los mismos genes estudiados en los tumores gliales, incluyendo también un gen relacionado con los procesos apoptósicos, Caspasa 8, cuya inactivación vía hipermetilación ha sido demostrada en líneas celulares permanentes de ambos tipos de neoplasias (29). En ambos tipos de tumores se detectaron tasas significativas de metilación para los genes MGMT (18 y 27%), THBS1 (27 y 64%), DAP-Kinasa (36 y 14%). Los genes involucrados en el control del ciclo celular también aparecieron significativamente metilados: p16INK4a (64% y 14%), p14ARF (45% y 14%) y en menor medida RB1 (9% y 18%) (Tabla 1). Estos datos demuestran que la metilación contribuye también en el silenciamiento de genes clave en el proceso de génesis y progresión de los tumores neuropediátricos, a través de la inactivación de funciones moleculares claves para el desarrollo controlado de las células normales.

Mención especial merece el estudio realizado en Caspasa 8 en ambas neoplasias. Como ya hemos indicado más arriba este gen está relacionado con procesos de apoptosis a través de procesos TRAIL (TNF-related apoptosis-inducing ligand), de tal forma que la reexpresión de Caspasa 8 induciría la muerte celular programada activando los procesos mediados por TRAIL (29).

Nuestro estudio demostró que 6 de 44 neuroblastomas (14%), todos ellos de alto grado de malignidad (grado 4), presentaban metilación del promotor de Caspasa 8. Esta anomalía epigenética se presentaba en asociación a la amplificación de NMYC en 5 casos y a la deleción de 1p en 4 tumores. Ambas anomalías (amplificación de N-MYC y deleción de 1p) son características moleculares de gran relevancia en neuroblastomas (30). El análisis combinado de las tres variaciones moleculares sugiere que caracterizarían un subgrupo de neuroblastomas altamente agresivos (13, 31).

Los hallazgos en meduloblastomas también fueron de gran interés, dado que 15 de 24 tumores analizados presentaron metilación completa del gen (es decir, únicamente se detectó el producto de la PCR con cebadores metilados). Un tumor adicional presentó hemimetilación (alelos metilados y no metilados) y por último, tres tumores no presentaron amplificado para ninguno de los alelos, lo cual sugeriría una alteración grave de secuencia del promotor de Caspasa 8 que probablemente impide su transcripción.

En ambos tipos de tumores, la ausencia de expresión de Caspasa 8 representaría por tanto un marcador de resistencia a tratamientos basados en la inducción de apoptosis. Si la ausencia o disminución de expresión de dicho gen es secundaria a metilación del promotor, los tratamientos con agentes demetilantes podrían revertir el efecto permitiendo la reexpresión de Caspasa 8, y contribuirán a optimizar el tratamiento de un grupo de pacientes con meduloblastomas o neuroblastomas. No obstante, como demuestran nuestros hallazgos en meduloblastomas, existirían tumores en los que los bajos niveles de proteína se asociarían a alteraciones severas de secuencia, no siendo posible restablecer la expresión normal por dicho mecanismo. Por tanto, el análisis combinado de metilación y secuencia del promotor de Caspasa 8 permitirá identificar los tumores susceptibles de tratamiento para inducir apoptosis y de aquellos que, por presentar deleciones o alteraciones severas de la secuencia del promotor, no responderían ante tales terapéuticas.

Metástasis en Sistema Nervioso: Metilación de DAP-Kinasa como marcador de agresividad.

Aunque se han descrito algunas alteraciones moleculares frecuentemente asociadas a las metástasis cerebrales, no existe un marcador inequívoco indicativo de la potencial invasión del Sistema Nervioso. En este sentido se ha descrito un potencial metastásico incrementado asociado a sobre-expresión de ciertos genes: EGFR, CD44R1, S100A4, c-erbB2, etc. También se han identificado regiones del genoma alteradas en dichas metástasis: 1q23, 7p12, 8q24, 17q24q25, 20q13 que estarían supra-representadas, mientras que las pérdidas de material genético afectarían preferentemente a 4q, 5q, 9p21, 17p12, 10q23-q24 y 18q21-q22. Estas regiones del genoma serían, por tanto, sede de genes involucrados en el desarrollo de los correspondientes tumores primarios y/o de su capacidad de metastatizar en cerebro (5).

Nuestro estudio ha abarcado también este tipo de tumores agresivos (18 muestras) (Tabla 1). Las tasas de metilación en los 10 genes objeto del análisis oscilaron entre 11% en TP53 hasta 83% en p16INK4a. El hallazgo más significativo, no obstante, se verificó al analizar el gen DAP-Kinasa, que apareció hipermetilado en 13 de las 18 (72%) muestras estudiadas. Se ha propuesto que este gen actúa controlando funciones de apoptosis en etapas tempranas del proceso de metástasis, principalmente funciones que regulan «separación» de las células del tumor primario y su transporte en el torrente sanguíneo (32). Probablemente, solo una fracción de las células que integran el tumor primario poseería la capacidad de invasión y metástasis, y su identificación puede resultar clave en el establecimiento de terapias y seguimientos clínicos específicos. Nuestro estudio detectó también la metilación aberrante de DAPKinasa en ADN procedente de «sangre periférica» en cinco casos. Este hallazgo sería compatible con la presencia de células tumorales circulantes en dichos pacientes, ya que los estudios similares en controles sanos mostraron resultados negativos. La presencia de células circulantes en el torrente sanguíneo puede estar relacionada con la capacidad de desarrollar metástasis distales, incluyendo el Sistema Nervioso Central.

Así pues, la detección de metilación aberrante de DAP-Kinasa en ADN de sangre periférica, podría representar un marcador de susceptibilidad de metástasis.

TABLA III. Tasas de metilación aislada y asociada de genes controladores del ciclo celular en gliomas malignos
Gen Frecuencia
RB1 13% (26/198)
p14ARF 21% (42/198)
p16INK4a 37% (74/198)
RB1 + p14ARF 0.5% (1/198)
RB1 + p16INK4A 7% (14/198)
p14ARF + p16INK4a 8% (15/198)
RB1 + p14ARF + p16INK4a 1.5% (3/198)
RB1 or p16INK4a 41% (82/198)

CONCLUSIONES

El estudio que hemos realizado permite establecer que la hipermetilación de las islas CpG de promotores génicos es un mecanismo molecular asociado al silenciamiento de genes con funciones claves en el desarrollo de los tumores neurogénicos. El significado e implicaciones moleculares de dicha alteración epigenética puede interpretarse de forma diferente en cada caso, habiéndose identificado potenciales repercusiones de valor predictivo para diversos genes:

  • La inactivación epigenética de MGMT parece ser un marcador de sensibilidad a quimioterapia y un inductor a la acumulación de mutaciones en genes como TP53, en gliomas malignos.
  • La hipermetilación de RB1 y/o p16INK4a, parece mostrarse como potencial marcador de agresividad en subgrupos de astrocitomas anaplásicos, con tendencia incrementada a evolucionar hacia glioblastomas secundarios.
  • La inactivación de p14ARF, representaría un factor predicitivo de génesis de oligodendrogliomas anaplásicos.
  • La hipermetilación de Caspasa 8, identificaría grupos de tumores neuropediátricos (meduloblastomas y neuroblastomas) sensibles a tratamientos quimoterapeúticos especiales.
  • DAP-Kinasa podría representar un marcador de metástasis en cerebro.

Estos hallazgos demuestran el potencial predictivo de las aberraciones epigenéticas con relación a la agresividad biológica de determinados tumores malignos del Sistema Nervioso, si bien se requieren estudios adicionales y más amplios para verificar su utilidad en la práctica clínica.

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen a la FUNDACIÓN MAPFRE la subvención concedida para la realización de este trabajo, también financiado por los proyectos del Fondo de Investigación Sanitaria: PI02-0669 y PI03-0235.

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