Aparato Locomotor

VOL.17 Nº1, ENERO/MARZO 2006

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Editorial

La Ley 28/2005 de 26 de diciembre de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladoras de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, ha despertado en la población española una importante controversia. Desde el punto de vista sanitario, la Ley es necesaria y oportuna. En la misma exposición de motivos, las cifras que reflejan su acción nociva sobre la salud son abrumadoras: el tabaco es responsable del 90 por ciento de la mortalidad por cáncer de pulmón, del 95 por ciento de las muertes por enfermedad pulmonar obstructiva crónica, del 50 por ciento de la mortalidad cardiovascular y del 30 por ciento de las muertes que se producen por cualquier tipo de cáncer. Concretamente, en España el 16 por ciento de todas las muertes ocurridas en mayores de treinta y cinco años son debidas al tabaco.

España es el tercer país productor de tabaco de la Unión Europea con cifras superiores a las cuarenta mil toneladas, que suponen un valor de unos ciento cuarenta y cinco millones de euros. Extremadura, con mas del 80 por ciento de la producción nacional es la Comunidad Autónoma, que, en los valles de los ríos Tiétar, Alagón y Jerte en Cáceres, tienen su máximo desarrollo. La facturación por tabaco contribuye de forma decisiva a la economía agrícola de la Autonomía.

El tabaco o nicotina tabacuus, procede de América y fue transportada a Europa por los conquistadores, generalizándose su consumo en todo el mundo. Contiene mas de 4000 sustancias químicas activas de las que, al menos, cuarenta y tres son cancerígenas.

El tabaquismo ha pasado a ser uno de los problemas de salud más serios en el mundo. Es la causa conocida y prevenible que más fallecimientos origina a la humanidad. Este problema de salud pública no solo es de las personas que lo consumen sino de las que conviven con ellas. Las muertes no solo son directamente relacionadas con su dependencia sino también por incendios, accidentes de tráfico, quemaduras, etc.

En noviembre del pasado año con motivo del V Congreso Nacional sobre la Prevención y Tratamiento del Tabaquismo, celebrado en Salamanca, las sociedades científicas sanitarias integradas en el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo y los expertos que participaron en el mismo, reclamaron más ayudas para tratar el tabaquismo como enfermedad adictiva crónica, que tiene tratamientos de eficacia probada que deben tener cobertura en el Sistema Nacional de Salud.

No podemos estar de acuerdo con la autorización de fumar en bares, restaurantes y establecimientos de restauración cerrados ya que los trabajadores que se encuentren de servicio en dichas zonas, seguirán siendo fumadores pasivos con todos los riesgos conocidos de enfermar por el humo del tabaco. Nos preguntamos qué ocurrirá cuando uno de esos profesionales sea una mujer embarazada. ¿Será considerada trabajadora especialmente sensible?. Pensamos que la Ley debería ser rigurosamente categórica: no permitir fumar en ningún centro de trabajo, independientemente de los metros cuadrados que tenga el establecimiento de restauración.

El fumador es un enfermo con doble dependencia física y psíquica, como corresponde a cualquier adicción y como tal debe ser tratado. Gobierno, Comunidades, Empresas y el público en general deben contribuir a erradicar la lacra del tabaco en nuestra sociedad. Los ingresos por los impuestos sobre el tabaco no justifican de forma alguna, que se siga manteniendo su cultivo, manufactura y venta. Otro problema es la reconversión de agricultores y trabajadores de la industria tabaquera que debe ser afrontada y reconducida como se hizo con otros sectores.


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